La solución está en moverse

Con la entrada de la primavera, he tenido varias conversaciones con personas que sufren diferentes dolencias -sobre todo en el aparato locomotor (espalda, rodillas, caderas)- que están muy preocupadas por las mismas y que no encuentran la solución. Transitan de profesional a profesional y, habitualmente, estos les dan soluciones que solo les remedian el problema parcialmente, o incluso reciben informaciones contradictorias.

Todos tienen razón. La cuestión es que lo importante no es tener razón, sino ser eficaz. Y como ya he expresado en varias ocasiones: el resultado positivo en cualquier actividad está en lo global, no en lo analítico. A menudo, los profesionales -por su propia formación- su modelo de pensamiento es excesivamente analítico, o sea, específico o parcial.

Frecuentemente, la solución para este tipo de problemas tan comunes radica en un buen entrenamiento. Un buen entrenamiento nos puede llevar a la solución total, o a la correcta gestión de la dolencia para llevar una vida 95% normal.

¿Qué es necesario para hacer un buen entrenamiento?

Tener el diagnóstico correcto, hacer una correcta elección y distribución de los ejercicios y de la carga de entrenamiento, diseñar una buena progresión, ir valorando las sensaciones que tiene el paciente y, sobre todo, tener toda la disposición por parte del paciente.

A menudo, no somos conscientes de ello, pero pretendemos curarnos con el mismo patrón mental (manera de hacer las cosas) que nos ha llevado a enfermar y eso es imposible. Debemos cambiar la manera de hacer las cosas y la dolencia cambiará. Y este es el problema, ya que cambiar nuestros hábitos y miedos es difícil.

¿Qué debe hacerse para mejorar este tipo de problemas?

  • Tener una clara voluntad de querer mejorar.

  • Hacer ejercicio correcto tres veces a la semana.

  • Dejarse dirigir por un experto.

  • Ordenar el día a día (uno no puede entrenarse bien si está cansado, con estrés o precipitación). Es importante tener un horario estable.

  • Comer correctamente.

  • Hacer un entrenamiento integral (resistencia, fuerza, flexibilidad, movilidad articular).

  • Hacer un entrenamiento específico para la dolencia.

Quizás lo ves complicado, pero hacer las cosas bien, a la larga, siempre es rentable.