Actitud en tiempos de coronavirus
/A menudo, cuando intentaba motivar a alguien para que realizara su entrenamiento mejor, me soltaba una frase redundante: “Oye, que yo no quiero ser campeón del mundo, eh”. Con ello, pretendía frenar mi ímpetu y el nivel de exigencia. Como entrenador, siempre he pensado que el nivel de exigencia no debe venir para conseguir algo que queremos, sino para ganarnos a nosotros mismos, que somos nuestro principal enemigo.
Eso sí, la exigencia no es nunca para todo, ni para todas horas. La exigencia debe radicar en hacer lo que debamos, podamos o queramos hacer, pero haciéndolo bien. La concentración atenta y sincera en lo que hacemos, hace que nos desenganchemos de nuestra traicionera mente, y nos refresque, oxigene y aliente por dentro.
Siempre he pensado que, en la vida, al igual que en la competición, más allá de la estrategia y la técnica, lo más importante es la actitud con la que afrontamos las cosas. Y… ¿Qué es la actitud? Yo la definiría como “el estado de ánimo que nos generan nuestros pensamientos inconscientes”. Por lo que podríamos decir que, para conseguir tener una buena actitud, a menudo, es importante ser consciente de lo que uno piensa de verdad.
¿A dónde quiero llegar con todo esto? A que en la situación con la que nos encontramos es esencial tener una buena actitud, independientemente de lo que sucede. Para mí, hay un elemento clave en conseguirla, que es: tener una visión sincera, global y clara de lo que sucede (no emborronada por el exceso de información), para así poder entender. Para ello, es necesario no opinar, ni juzgar, sobre nada de lo que suceda. La no filtración por nuestro “ego” de lo que sucede, nos permitirá tener nuestro interior calmado y centrado en lo que hacemos, ya que el causante de la alteración, somos nosotros mismo con nuestra interpretación de los hechos.
¿Y qué debemos hacer a partir de ahí? Centrarnos en cosas que debamos o queramos hacer (si puede ser una mezcla de las dos mejor) y hacerlas con ganas. Las ganas se liberan a partir del momento en que uno ha hecho correctamente el paso de no opinar, ni valorar nada de lo que sucede, es decir, sustraerse de la propia opinión.
Y, en tercer lugar, mientras alternamos periodos de actividad, con periodos de descanso y, teniendo la mente libre, dejamos que la percepción y la intuición nos guíe para transitar por esa época de incertidumbre de la mejor manera posible.
Debemos mantener nuestro interior en un estado de observación de lo que sucede y, al mismo tiempo, de acción sin un objetivo claro, pero sí de atención en lo que va sucediendo, para que la realidad nos vaya marcando el camino y nos conceda un nuevo horizonte.
El futuro es incierto. Pueden venir tiempos de dificultades y también de desacomodo, de re-energización y creatividad. En realidad, creo que siempre van juntos. Ya lo decía Josep Pla: “Quan el fred bada és quan neixen les ametlles”. Frase de difícil traducción al castellano, pero vaya, lo que quiere decir es que, lo bueno y bello, es algo que llega si estamos en el camino adecuado para favorecerlo.
