El talento es saber afrontar la dificultad
/Son muy, muy interesantes, las entrevistas post carrera en el Mundial de Motociclismo, en concreto, las de Moto GP. Para quienes no siguen este deporte, debo decirles que el mejor piloto del mundo mundial actualmente es un chico de Cervera, a quien tuve el gusto de entrenar cuando tenía 13 años y debía ganar peso, para que el peso total (moto+él) fueran reglamentarios.
Todas las carreras realizadas hasta este momento las ha ganado él, de forma apabullante y sin dejar ninguna opción a sus contrincantes. Algo casi difícil de explicar.
Al acabar cada carrera entrevistan a los pilotos que han finalizado la carrera en las tres primeras posiciones. Es curioso observar como los pilotos que han quedado en segunda o tercera posición, siempre expresan que han tenido algún problema que les ha impedido ir más rápido y, por lo tanto, tener alguna opción de ganar. Marc, nunca, pero nunca, cuando no gana, no expresa haber tenido algún problema.
Y no solo eso, en el pasado Gran Premio de Jerez, las dos primeras vueltas fueron espeluznantes. Valentino Rossi (otro gran crack del motociclismo -9 campeonatos del mundo en su haber-, que tampoco se queja aunque no gane) puso en muchas dificultades a Marc. Lo presionó, le metió la rueda. En definitiva: lo puso en dificultades.
¿Y qué dijo Marc al acabar la carrera sobre esas difíciles vueltas? Que fue ahí cuando se había divertido y, en las que no ha tenido dificultades, se había aburrido. ¿Es que Marc nunca tiene problemas mecánicos? ¿Es que a él nunca se le va la rueda de delante? ¿Nunca los demás le perjudican con una trayectoria demasiado agresiva? ¿Dónde radica la diferencia?
A mi modo de entender, la diferencia no está en la situación en sí. La diferencia se encuentra en cómo uno la percibe. Marc percibe las dificultades como algo inherente a lo que hace, y los demás, como algo negativo que entraña una dificultad que, en el fondo, no desearían afrontar. Es por ello que se sitúan en un estado anímico negativo, justo en el momento que deben afrontar la solución. Marc, al no percibir la dificultad como un problema, deja la puerta abierta y sin interferencias a que, de forma automática y sin pensar, su cerebro trabaje en buscar la solución. Y siempre la encuentra porque su cerebro no tiene la interferencia de pasar por el siguiente proceso:
Percibir lo que pasa como un problema
Creación de un sentimiento o estado de ánimo negativo
Búsqueda de la solución con un estado de ánimo negativo, como base al esfuerzo a realizar
Mientras escribo este post me ha venido a la mente una contraportada de La Vanguardia que nunca he olvidado y que he recuperado de mi archivo: Mercedes Balcells, una ingeniera biomédica IQS-MIT, respondía a la pregunta de si le costó llegar a ser ingeniera:
“Tengo la suerte de sentirme muy estimulada por las dificultades. Tras graduarme en el IQS, tuve que irme a Alemania a doctorarme sin saber alemán, pero eso me pareció la oportunidad ideal para aprenderlo”.
A veces tenemos miedo a hablar de la palabra ganar, o de mejorar nuestra salud con un buen entrenamiento físico y alimentación, o de arriesgar en la creación de un negocio o nueva trayectoria profesional. El verdadero valor de proponernos estos objetivos no radica en los beneficios que nos pueda dar, está en que solo afrontado las dificultades inherentes del reto, de la forma adecuada, disfrutaremos de lo mejor de nosotros mismos.
